Iotunn y el amor a primera escucha

Un buen amigo te recomienda un grupo, y decides ponértelo por primera vez. Empieza a sonar la primera canción de su último disco Kinship, su segundo trabajo. El tema comienza lento, melancólico, introspectivo. Pero tras dos minutos de introducción explota sonoramente con guitarras, teclados, ambientación. Te pega en el pecho, tu piel se eriza, tu corazón late más rápido. Es amor a primera escucha. Deboras la canción, que te transporta de la mano por distintos paisajes sonoros y momentos. Luego te escuchas todo el disco, te encanta. Lo vuelves a escuchar una, dos veces, es como si estuviera hecho para ti, para los que son tus gustos personales y particulares en el momento en el que lo descubres. Estaba ahí, esperando a ser descubierto, esperando a que lo encontraras.

Éstas fueron mis sensaciones cuando descubrí Iotunn a finales de 2024 después de que mi buen amigo Félix me los recomendase. Siempre te estaré agradecido por esto. Se trata de una banda danesa que mezcla metal progresivo con death metal melódico y doom metal. Su propuesta musical tiene atmósferas espaciales, épica y melancolía. Tiene una base rítmica contundente, guitarras muy dinámicas y una voz, joder qué voz. Tal y como dijo mi buena amiga Débora en su día, Jón Aldará llora como nadie cuando canta, y con eso se ha quedado. Llora, lamenta, y sobre todo, es capaz de transmitir una magia especial.

Sus composiciones abordan temáticas de exploración cósmica y existencialismo, y tienes prácticamente de todo. Hay canciones más pausadas, y otras que le dan mucha más tralla, y Jón es capaz de llorar, hacer guturales y llevarte de la mano por un magnífico universo musical. Y esto en su segundo disco, porque si prefieres sonidos más potentes e incisivos, el primero iba más en esa dirección.

Desde que los descubrí, Iotunn se ha convertido en mi grupo internacional favorito. Al menos dentro de la categoría de grupos relativamente nuevos. Tanto es así que en septiembre del año pasado me pegué un viaje de 3 horas por Italia entre todo tipo de kamikazes (qué mal conducen los italianos, joder), para ir desde Florencia donde estábamos pasando unos días de vacaciones hasta un festival al lado de Milán, y fue exclusivamente para verlos a ellos. Sí, disfruté de las otras bandas de ese evento, pero yo fui a ver a Iotunn. Y en el caso de que al final acabe yendo en septiembre al festival BeProg de Barcelona como tengo, sí que disfrutaré de Soen, Agent Fresco, Green Carnation o Serapis Project, pero yo iré básicamente para ver a Iotunn.

Poco más puedo hacer. Ya escribí de una manera algo más técnica y musical sobre esta banda en Stairway2Rock en su día, o sea que aquí simplemente os he querido transmitir las sensaciones que me dejaron, la manera en la que me enamoraron. Y no puedo hacer otra cosa que invitaros a que le deis una oportunidad a este disco, porque es absolutamente maravilloso.

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